Lo mío con los animales o la risa por la risa.

Publicado en

La primera vez que acaricie a un perro  sentirlo caliente y vivo me causó tal impresión que ya nunca más quise volver a hacerlo. No volví a acariciar a ninguna clase de animal, bueno a algunas personas sí. Así de simple. A mi me gustan las piedras. Esto yo no lo podía contar a nadie porque me resultaba raro e incomprensible hasta para mi misma. A partir de entonces siempre disimulaba diciendo que me daban miedo, más que nada por no tener que andar dando explicaciones, ni tener que aguantar la insistencia de los amantes de los animales, da igual de perros que de gatos, en que son lo máximo y que venga anímate y tócalos que no pasa nada. Solo los más íntimos conocían la verdad de mi rareza y como me quieren la aceptaban sin comprender. El tema resulto muy difícil cuando mis hijos eran pequeños, de todos es sabido que niños y animales se atraen (no sé porqué a mi no me pasó lo mismo o no lo puedo recordar) y de su insistencia cuando quieren algo y de lo difícil que resulta decir no a un hijo. Ayudó que su padre fuera de una tribu ganadera que igual que aman a los animales los sacrifican de manera cruel sin pestañear y por lo tanto no les dan ningún valor afectivo. Al final accedí a tener un triste pez que parecía no tener sentimientos (menos mal que fue antes de Nemo), también tuvimos a Goyo, un periquito de triste final por cierto, pero yo nunca lo llegue a tocar. Entonces llegamos al punto en que mi hijo se encuentra una perrita abandonada en una autovía, la llama Runa y se la queda, porque la pobre está aterrorizada, al principio llora cada vez que la saca de casa, mi hijo es muy sensible y siempre ha querido tener el perro que su madre le negó. Ella y yo seguimos manteniendo las distancias, algo debe percibir Runa en que yo nunca le haga las carantoñas que todo el mundo dedica a los cachorros, simplemente permanecemos juntas cada una a lo nuestro sin interferir. Pero un día de tristeza infinita, quizás mutua, queda a mi cargo y no me puedo resistir a su mirada, me decido y la toco, día histórico que mis hijos marcan en el calendario. Entonces comprendí que sí tenía miedo a los animales, pero era miedo a iniciar una relación con un ser vivo con un corazón que late y se puede parar como el mío, dicho así parece una cursilada, pero para mi fue una revelación. A partir de entonces de entre todas las cosas que he descubierto lo que más me gusta y sorprende es la risa por la risa, sí esa que surge, aunque hayas tenido el peor día del mundo, en cuanto otro ser vivo hace todo lo posible por verte sonreír.

Esta es Runa que sigue siendo de mi hijo, pero yo soy su favorita.

1351951652922

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: