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Las compañías poderosas no sabían que la línea entre el hambre y la ira es muy delgada. Y el dinero que podía haberse empleado en jornales se destinó a gases venenosos, armas, agentes y espías, a listas negras e instrucción militar. En las carreteras la gente se movía como hormigas en busca de trabajo, de comida. Y la ira comenzó a fermentar.

Las uvas de la ira. John Steinbeck. 1939

Las uvas de la ira. John Steinbeck 2A

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  1. Da miedo pensar que llevamos así toda la humanidad. Será verdad que algo está cambiando?

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  2. Unos años antes en la Alemania nazi, Heidegger pronunciaba este discurso al sumir el rectorado en laUniversidad, mostrando una lectura política que no podría catalogar de ingenua, sino, de lamentable apoyo: http://biopoliticayestadosdeexcepcion.blogspot.com.ar/2012/03/se-edita-en-este-post-la-autoafirmacion.htm

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